lunes, septiembre 29, 2008

La señora, medio dormida en su cama, escucha cuando llega su marido del trabajo y siente como él la acaricia suavemente, casi de manera furtiva, como recorriendo suavemente la periferia de su cuerpo.
Ella siente como su cuerpo reacciona inmediatamente a las caricias. El marido toma sus manos y las recoge, mete una de sus manos por su espalda y llega atrevidamente hasta sus redondeles.
En este momento, la señora está que arde, jadeante y deseosa. Entonces, sus piernas son abruptamente levantadas. La mujer siente que la pasión perdida por años ha regresado y le encanta sentir como su hombre apoya sobre ella todo su peso.
La enerva sentir en su nuca el aliento cálido de su marido. Ella se prepara, levanta las caderas; separa y flexiona sus piernas y se dispone a ser tomada, cuando de pronto su marido suelta sus piernas, gira sobre sí mismo y se acomoda en su lado de la cama.
La mujer, asombrada y respirando hondamente pregunta:
- ¿¿¿¿Qué pasó????
Él responde,
- Ya. . .
- ¿¿¿Ya qué, mi vida???
- Ya duérmete, carajo, ya encontré el control remoto…

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